¿Se acuerdan de esa escena de Batman Begins en la que Alfred le dice a Bruce Wayne: "Some men just want to watch the world burn"?

Bueno, pues. Parece que el mercado financiero global se despertó hoy con ese guion debajo del brazo.

Qué pasó (para los que estaban durmiendo)

Las bolsas asiáticas abrieron en caída, el petróleo volvió a subir, y el motivo es el de siempre cuando la sangre hierve en el termómetro geopolítico: guerra. El foco, una vez más, son los conflictos que se arrastran y se intensifican en varios frentes — Medio Oriente, tensiones en el Mar de China, la telenovela interminable de Rusia-Ucrania. El cóctel explosivo de siempre.

Y lo que el inversionista latinoamericano necesita entender es simple: cuando el mundo huele a pólvora, el capital corre hacia el dólar, el oro y el petróleo. Y huye — con la velocidad de una rata saltando de un barco — de los mercados emergentes.

Sí, nosotros somos ese barco.

Petróleo: el termómetro del miedo

El petróleo subió. Y no es porque el mundo de repente descubrió que necesita más energía. Es porque el mercado está poniendo precio al riesgo de interrupción de la oferta. Traduciendo de la jerga economista: si la cosa se calienta en las regiones productoras, menos barriles salen del suelo, y el precio se dispara.

Para los que creen que el petróleo subiendo es bueno para Brasil por Petrobras — calma. Sí, los ingresos de la estatal suben. Pero petróleo caro viene junto con inflación, que viene junto con tasas altas por más tiempo, que viene junto con bolsa para abajo. Es un paquete, no un regalo.

Warren Buffett no compró un camión de acciones petroleras (Occidental Petroleum, ¿alguien?) por casualidad. El viejo de Omaha olfatea este tipo de escenario como tiburón olfatea sangre en el agua. Él entiende que en tiempos de incertidumbre geopolítica, quien tiene commodities reales en el suelo tiene poder.

Asia: el canario en la mina de carbón

Las bolsas asiáticas son siempre las primeras en reaccionar cuando el riesgo global aumenta. Japón, Corea del Sur, Hong Kong — todo en rojo. Y el motivo es simple: Asia está en el epicentro geográfico de buena parte de esas tensiones.

Está China con sus ejercicios militares alrededor de Taiwán. Está Corea del Norte que decide probar misiles cuando se le da la gana. Y hay una economía china que, francamente, se parece más a Breaking Bad temporada final que a la recuperación robusta que los analistas de banco prometían a principios del año.

Cuando Asia cae, es una señal. Es el canario en la mina. Y quien ignora al canario termina asfixiado por el gas.

¿Y Brasil en todo esto?

Miren, Brasil es ese personaje secundario que siempre le toca una bala perdida en las escenas de acción. No estamos en el centro del conflicto, pero sufrimos las consecuencias.

¿Dólar presionado al alza? ¿Inflación importada tocando la puerta? ¿Inversionista gringo sacando dinero de mercados emergentes para meterlo en Treasuries americanos pagando 5%? Todo esto ya pasó antes, y todo esto puede pasar de nuevo.

Que Roberto Campos Neto y Gabriel Galípolo se preparen, porque si este escenario se intensifica, la conversación sobre recorte de tasas en Brasil se va a volver polvo más rápido que promesa de político en año de elecciones.

¿Qué hacer?

Nassim Taleb diría: prepárate para el impacto que no puedes prever, no para el escenario que te deja cómodo. Eso significa tener protección en el portafolio. Dólar, oro, efectivo. No es sexy, no da likes en Instagram, pero es lo que salva el patrimonio cuando la mierda llega al ventilador.

El mercado mainstream te va a decir que "mantengas la calma" y "pienses en el largo plazo". Está bien, en el largo plazo todos estamos muertos — como ya decía Keynes con esa ironía británica.

Lo que yo te pregunto es lo siguiente: ¿tu portafolio aguanta un petróleo a 100 dólares, un dólar a 6 reales y una Selic que no baja?

Si la respuesta te dio un escalofrío en el estómago, tal vez sea hora de mover el portafolio antes de que el canario deje de cantar.