Hay una escena en El Padrino Parte III en la que Michael Corleone, ya cansado y enfermo, intenta pasar la estafeta. El problema nunca es la ceremonia del traspaso. El problema es el día siguiente. Cuando los capitanes miran al nuevo jefe y piensan: "¿este tipo aguanta los golpes?"

Pues eso es exactamente lo que está pasando en Berkshire Hathaway.


La carta que todo el mundo quería leer

Greg Abel, 63 años, canadiense de Edmonton, publicó este sábado su primera carta anual como CEO de Berkshire. Warren Buffett, a sus 95 años, dejó el cargo de CEO a principios de 2026 y permanece como chairman — una especie de "papa emérito" del capitalismo estadounidense.

¿Y qué escribió Abel? Básicamente: no voy a cambiar nada.

¿Gestión descentralizada? Se mantiene. ¿Balance "fortaleza"? Se mantiene. ¿Deuda usada con mesura? Se mantiene. ¿Dividendos? Ni de chiste. La política de no pagar dividendos sigue intacta, mientras cada dólar retenido genere más de un dólar de valor de mercado. El consejo revisa esto anualmente, pero el mensaje es claro: "tu dinero rinde más en mis manos que en las tuyas."

Frase de Abel que merece ser enmarcada:

"Vamos a evaluar valor cuidadosamente, actuar pacientemente y mantener a largo plazo — de preferencia para siempre."

Eso es puro Buffettismo. Casi un catecismo. La pregunta es: ¿repetir el catecismo es lo mismo que vivir la fe?


US$ 373 mil millones en caja y el arte de no hacer nada

La caja de Berkshire cerró 2025 en US$ 373.3 mil millones. Trescientos setenta y tres mil millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva: eso es más que el PIB completo de Chile.

Abel se encargó de rebatir la narrativa de que esa montaña de dinero significa que Berkshire se está "jubilando" de las inversiones. Él lo llama "dry powder estratégico" — pólvora seca para cuando aparezca la oportunidad.

Y aquí está la genialidad que la mayoría de los analistas de LinkedIn no entiende: la mayor habilidad de un inversionista no es comprar. Es esperar. Buffett esperó. Abel promete esperar también. Nassim Taleb llamaría a esto opcionalidad — mantienes la caja gorda para tener el derecho, pero no la obligación, de atacar cuando el mercado sangre.

¿El problema? Esperar es fácil cuando eres Warren Buffett y el mercado te trata como semidiós. Esperar cuando eres Greg Abel y necesitas demostrar que no eres solo un gerente operativo... ahí la presión cambia de nivel.


El portafolio: quién se quedó y quién desapareció de la lista

Abel confirmó que el portafolio de acciones seguirá concentrado en un grupo pequeño de empresas estadounidenses: Apple, American Express, Coca-Cola y Moody's. La filosofía es compounding de décadas, no rotación de cartera.

Detalle que no pasó desapercibido: Bank of America desapareció de la lista de destacados. Era la tercera mayor posición a finales de 2025 y Abel simplemente no mencionó al banco entre los favoritos. ¿Coincidencia? En el ajedrez de Berkshire, nada es coincidencia.

Otro punto relevante: Abel va a supervisar personalmente el portafolio de acciones. Ted Weschler sigue gestionando cerca del 6% de la cartera, absorbiendo incluso las posiciones que eran de Todd Combs — quien salió de Berkshire recientemente para irse a JPMorgan. El mensaje es claro: la asignación de capital es responsabilidad del CEO. Punto final.


Lo que esta carta realmente dice (entre líneas)

Miren, carta de CEO nuevo siempre es un ejercicio de diplomacia. Abel hizo la tarea: reverención a Buffett ("un acto muy difícil de seguir"), reafirmó los valores, prometió continuidad.

Pero el mercado no vive de promesas. Vive de ejecución.

La verdad es que Abel es un operador de primera línea — el tipo gestionó subsidiarias, conoce el negocio por dentro, tiene 25 años en la empresa. Pero operar subsidiarias y asignar cientos de miles de millones en capital son deportes completamente diferentes. Es como decir que un gran entrenador de porteros puede ser director técnico de la selección. Puede que funcione. Pero el juego es otro.

El propio Abel admitió con una honestidad poco común: "No seré su CEO por los próximos 60 años, como la simple aritmética..." — la frase quedó cortada en el reporte, pero la humildad estaba ahí.

La Berkshire post-Buffett será puesta a prueba no en los años buenos, sino en la próxima crisis. Cuando el mercado se derrita y todo el mundo grite "¡vende todo!", ¿quién va a sostener el timón?

Abel jura que sí. El mercado todavía está decidiendo si le cree.

Y tú — ¿le confiarías US$ 373 mil millones a un tipo que nunca ha sido puesto a prueba en el ojo del huracán?